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Apuntes sobre el curso Economía y cultura. Cultura y financiación

Como muchos sabéis, he participado recientemente impartiendo el taller  “como abrir las organizaciones culturales” en el curso de Verano Economía y cultura. Cultura y financiación, celebrado en Pamplona, y organizado por  la Universidad Pública de Navarra (UPNA) en colaboración con la Fundación Henri Lenaerts, después de un paréntesis marcado por unas pequeñas vacaciones, os resumo los temas e ideas que se trataron.

En el  primer día se trató el tema de lo público desde diferentes perspectivas como el trabajo dentro de la propia administración con la conferencia de Pablo Berástegui, que habló de diferentes iniciativas en las que él ha tomado parte  como la Noche en Blanco de Madrid, Matadero  Madrid o  actualmente  el Centro Cultural Conde Duque, y como  también  desde la administración se pueden articular propuestas interesantes que promuevan una mayor participación de los ciudadanos o que promuevan artistas emergentes, con propuestas diversas.

A continuación se trató el tema de los recortes en la administración de la mano de Iñaki Arzoz que,  a través de diez  tesis precarias contra la privatización de la cultura planteó de una manera muy clara, los peligros que con lleva los recortes en cultura, como  la tesis precaria n° 3

La cultura pública está financiado por nosotros, debemos exigir una cultura pública

Felix Lozano revolvió la sala con su frase “He salido de la cultura para volver a entrar en ella”, trató el tema de innovación en cultura, haciendo hincapié en los procesos, y en el  diseño centrado en el usuario.

La segunda mañana Mercedes Antona sintentizó perfectamente el mecenazgo cultural, y su situación en España respecto a otros países anglosajones como el caso de Inglaterra.

Nacho Ruiz  hizo una visión en 360° sobre el tema del IVA cultural y como afecta (muy negativamente)  al ya maltrecho mercado del arte en España y al trabajo de las galerías.

José Cantero puso numerosos ejemplos del “Marketing Experiencial”, como una manera de atraer a los usuarios a las propuestas culturales.

Y Rubén Martinez puso una nota crítica sobre el concepto de industria cultural ofreciendo ejemplos de otros proyectos culturales, cuyo fin no es solo el económico sino que van en la línea del procomún, como Traficantes de sueños.

Yo impartí en esos dos días un taller por la tarde con el título Cómo abrir organizaciones culturales que creo que enlazaba muy bien con lo tratado por la mañana, ya que vimos planteó como aunque no hay que dejar  de reinvindicar lo público como algo que debe apoyar las diferentes iniciativas culturales, también debemos plantearnos mirar como estamos haciendo cultura, y como se deberían aplicar nuevas recetas,  en otras palabras atrevernos a mirar más allá para plantear medidas alternativas, que ya están surgiendo, algunas más disruptivas que otras, y que están integrando en menor o mayor medida las posibilidades de conectar e interaccionar entre diversos agentes,  basadas en el uso de las nuevas tecnologías.

La persona como principio de todo, analizando las posibilidades de las redes y de las relaciones entre pares, esas relaciones que potencian la inteligencia colectiva (aprovechar el conocimiento de fuera) y la producción y gestión de recursos y repositorios compartidos.

Relacionado con lo anterior también en el taller se trató el tema de la gestión del conocimiento, cómo  se puede plantear éste desde el mundo cultural, porque si antes era claro que siempre había que protegerlo, ahora debemos ampliar esa idea y pensar cómo y con quién voy a compartirlo.

Así en el caso de las licencias libres y la creación de redes analizamos diferentes planteamientos, como en el caso de la música con su progresivo cambio de lo analógico a lo digital. Planteamientos que van desde mantener los sistemas tradicionales del sector, hasta aquellas iniciativas más cercanas al empoderamiento del artista. También creo que fue muy interesante analizar con los asistentes los fallos y aspectos discutibles, pero también aciertos porque estamos en un momento de transición, del prototipado, para ir aprendiendo y adaptar lo aprendido.

Y volviendo al tema de las personas, también se trató el tema de como hacerlas más partícipes en lo que hacemos y también en como lo hacemos, integrándolos y empoderándolos, reforzando el concepto de comunidad. Con sus luces y sus sombras: las diferentes modos en que pueden colaborar con las organizaciones, y las motivaciones. Al final es como podemos integrar no solo a los usuarios sino a los diferentes agentes que forman el sector cultural, y como gestionamos ese conocimiento que surge de la comunidad.

Del curso podría destacar muchas cosas, pero me gustaron mucho los debates que se generaron en éste, y que además surgió un compromiso de participación entre muchos de los integrantes, y un borrador realizado colaborativamente con alegaciones para presentar contra la futura ley de mecenazgo de Navarra. Un curso vivo para demostrar (gran reflexión la que planteó Ruben) que la cultura debe de estar en la vanguardia y no en la  retaguardia.

Perdonad la extensión del post, pero con tantas ideas, no he podido ser sintética. Solo lo último agradecer a La Universidad de Navarra, La Fundación Henri Lenaerts, y a Carolina Martinez la invitación a participar en el mismo. También a Ana AliendeJulián Garrido el maravilloso trato recibido y la oportunidad de haber reflexionado en este curso sobre la cultura.

La imagen es del jardín de la Fundación Henri Lenaerts que tuvimos la oportunidad de visitar.

 

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