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Visitar arte en internet: Exposiciones online (II)

En la primera parte de este post hacía referencia al concepto de exposición online y se trataba los tipos que más se utilizan en los museos o instituciones culturales: el catálogo enriquecido y la visita virtual.

Si bien en esas dos categorías  anteriores lo online está supeditado a una exposición física. En este post voy a tratar un tercer tipo que podríamos llamar la exposición autónoma donde se crearían espacios de información en la red con significados autónomos, sin vinculación a una exposición física en las salas del museo.

En este sentido podemos destacar el proyecto de la Tate Gallery  The Gallery of lost art, que se lanzó en julio de 2012 y finalizó en julio de 2013, se concibió como un entorno inmersivo, que contaba la historia de obras de arte modernas que han desaparecido (de diversa manera, en los últimos 100 años). La exposición solo online se acompañaba además de textos y videos sobre los temas y artistas recogidos en la misma.

Así no utilizaron el marco de un espacio con muros, sino que plantearon una escenografía, sin muros, donde los usuarios podían moverse y acercarse a los diferentes temas de la exposición. Los diferentes archivos sobre las obras se presentaban en mesas de oficina como si estuvieras en el despacho de un detective  y ponían a los visitantes en el lugar de investigadores.

gallery_lost_art

Esta exposición tuvo una duración de un año, y aún siendo virtual ya no es accesible. Esta decisión fue tomada para que fuese entendida como una exposición real, la cual tiene una duración determinada y porque solo tenían los derechos de reproducción de las imágenes hasta ese momento. Pero realmente podría haberse buscado una solución para mantener algunos aspectos con fines educativos. El hecho de transformar el contexto de los objetos más allá de su mera descripción, incorporándolo a un acto de comunicación lo podía haber convertido en un objeto cultural más de la institución.

lost_art_erased-940x565

Como conclusión realizar proyectos de estas características exige una importante inversión en tecnología, por lo que es importante plantear bien el tipo de estrategia que se va a seguir cuando se apuesta por este contenido y no dejarlo como un recurso digital concreto, meramente informativo asociado a un evento. Me parece muy interesante como en el ejemplo de la Tate, que planteen nuevas formas de visualización de los objetos, no supeditadas al concepto de muro o a imitar el espacio real.

También cabe plantearnos que estos espacios no sean solo un espacio aislado que apunta únicamente a su propio contenido y que fomenten que sean remezclados o apropiados por los usuarios en la red. No se trataría por tanto únicamente de un problema tecnológico, sino fundamentalmente de estrategia de crear nuevas narrativas en la red y de liberar esa información a los usuarios.

 Aunque una parte  importante es planificar cómo será la navegación, la relación entre objetos o la reutilización de los datos culturales, también sería interesante que se incorporaran en estos contenidos elementos participativos, o algún tipo de interacción con los usuarios, prácticas que actualmente ya están extendidas como  pudieran ser  comentarios o las votaciones, por citar algunos. La imagen es de Momatalks en Tumblr

En la primera parte de este post hacía referencia al concepto de exposición online y se trataba los tipos que más se utilizan en los museos o instituciones culturales: el catálogo enriquecido y la visita virtual.

Si bien en esas dos categorías  anteriores lo online está supeditado a una exposición física en este post voy a tratar un tercer tipo que podríamos llamar la exposición autónoma, donde se crearían espacios de información en la red con significados autónomos, sin vinculación a una exposición física en las salas del museo.

En este sentido podemos destacar el proyecto de la Tate Gallery  The Gallery of lost art, que se lanzó en julio de 2012 y finalizó en julio de 2013, se concibió como un entorno inmersivo, que contaba la historia de obras de arte modernas que han desaparecido (de diversa manera, en los últimos 100 años).

La exposición solo online se acompañaba además de textos y videos sobre los temas y artistas recogidos en la misma.

Así no utilizaron el marco de un espacio con muros, sino que plantearon una escenografía, sin muros, donde los usuarios podían moverse y acercarse a los diferentes temas de la exposición.

Los diferentes archivos sobre las obras se presentaban en mesas de oficina como si estuvieras en el despacho de un detective  y ponían a los visitantes en el lugar de investigadores.

gallery_lost_art

Esta exposición tuvo una duración de un año, y aún siendo online ya no es accesible. Esta decisión fue tomada para que fuese entendida como una exposición real, la cual tiene una duración determinada y porque solo tenían los derechos de reproducción de las imágenes hasta ese momento.

Pero realmente podría haberse buscado una solución para mantener algunos aspectos con fines educativos. El hecho de transformar el contexto de los objetos más allá de su mera descripción, incorporándolo a un acto de comunicación lo podía haber convertido en un objeto cultural más de la institución.

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Como conclusión realizar proyectos de estas características exige una importante inversión en tecnología, por lo que es importante plantear bien el tipo de estrategia que se va a seguir cuando se apuesta por este contenido y no dejarlo como un recurso digital concreto, meramente informativo asociado a un evento.

Me parece muy interesante como en el ejemplo de la Tate, que planteen nuevas formas de visualización de los objetos, no supeditadas al concepto de muro o a imitar el espacio real.

También cabe plantearnos que estos espacios no sean solo un espacio aislado que apunta únicamente a su propio contenido y que fomenten que sean remezclados o apropiados por los usuarios en la red.

No se trataría por tanto únicamente de un problema tecnológico, sino fundamentalmente de estrategia de crear nuevas narrativas en la red y de liberar esa información a los usuarios.

 Aunque una parte  importante es planificar cómo será la navegación, la relación entre objetos o la reutilización de los datos culturales, también sería interesante que se incorporaran en estos contenidos elementos participativos, o algún tipo de interacción con los usuarios, prácticas que actualmente ya están extendidas como  pudieran ser  comentarios o las votaciones, por citar algunos.

En este enlace puedes visitar la primera parte del post

La imagen es de Museums Gifs en Tumblr

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